miércoles, 29 de enero de 2014

Blas Piñar

Dolido quedárame, quedárame doliente
pensado nunca lo hubiere.
Que este corazón de pálpitos abrumador,
de fe lleno y rebosante,
de pecho descubierto,
de pobre soldado...
de humilde cristiano...
Que este corazón - digo -
sintiera doliente el adiós
de un Caballero Cristiano
ejemplo gallardo y honrado
de Fe, de Patria y Justicia
de Esperanza y Caridad,
es signo claro, evidente,
que el que se fue
consigo llevárase algo
que los que quedamos
perdiéramos para siempre,
como Hispanos y como Cristianos
- que la misma cosa fuere -.
El último caballero, don Blas,
dejáranos ha sin reino,
el reino de Nuestro Señor,
el reino de Cristo Rey.
Reino por el que juró,
reino por el que luchó,
reino por el que vivió y murió
El Rey de Reyes hoy recibe al caballero
pero... ¡ay de nosotros, centinelas en tinieblas,
soldados sin bandera!
¿habrá quien levante la Cruz
para nos morir por Ella?

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